Si bien es ciertos en las calles de las grandes ciudades se ve grandes aglomeraciones de personas, la natalidad va bajando. (foto OIM/ Gema Cortés)

Una nueva encuesta de la agencia para la salud sexual y reproductiva muestra que muchos jóvenes siguen aspirando a tener pareja, casarse y formar una familia. Sin embargo, la inseguridad económica, el empleo inestable, el costo de la vivienda y la falta de apoyo dificultan que puedan construir la vida que desean.

En medio del debate mundial sobre la caída de la fecundidad, una nueva encuesta del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) plantea una conclusión clara: el problema no es que los jóvenes hayan dejado de querer relaciones, matrimonio o hijos, sino que muchos no encuentran las condiciones para hacerlo posible.

El informe Lives, Choices and Futures, basado en la Encuesta sobre Futuros Demográficos 2026, recoge las respuestas de más de 108.000 jóvenes adultos conectados a internet, de entre 18 y 39 años, en 73 países y territorios. Según el estudio, las aspiraciones de pareja y paternidad siguen siendo importantes para muchos jóvenes, pero chocan con obstáculos económicos, sociales y personales.

No es falta de deseo

A pesar de los discursos que atribuyen la caída de la natalidad al rechazo de la maternidad, el matrimonio o la vida familiar, la encuesta muestra un panorama más complejo.

En la mayoría de las regiones, dos hijos siguen siendo el tamaño ideal de familia más mencionado. Además, entre las personas de 35 a 39 años que no tienen hijos, una proporción importante todavía quisiera tenerlos.

El informe también señala que la alegría y la felicidad que aportan los hijos es la razón más mencionada para querer tenerlos: el 80% de los encuestados la considera importante. En cambio, razones utilitarias, como responder a incentivos gubernamentales o contribuir a la futura fuerza laboral, figuran entre las menos valoradas.

El dinero, el empleo y la vivienda pesan más que los discursos
La seguridad financiera aparece como una de las condiciones más importantes tanto para formar pareja como para tener hijos. El 88% de los encuestados considera importante contar con seguridad económica antes de convertirse en madre o padre, el 87% menciona el empleo estable y el 85% la preparación emocional.

Las dificultades económicas y de vivienda son, además, la barrera más citada para tener hijos: el 72 % de los encuestados las considera importantes. Para formar pareja, esas mismas limitaciones también aparecen como el obstáculo más común, mencionadas por el 57%.

Casarse sigue siendo una aspiración

La encuesta también cuestiona la idea de que los jóvenes estén rechazando las relaciones estables. Más de dos tercios de los encuestados señalan como ideal una forma de vida en pareja que incluye el matrimonio, ya sea antes o después de vivir juntos.

Sin embargo, entre los encuestados de 25 a 39 años que desearían casarse o vivir con una pareja, una cuarta parte está actualmente soltera y no está saliendo con nadie. Esa proporción es mayor entre los hombres que entre las mujeres.

Una historia de esperanza, no de alarma

El informe subraya que muchos jóvenes se sienten positivos respecto al futuro, aunque también expresan preocupaciones importantes sobre la inseguridad económica, la desigualdad, los conflictos y la falta de apoyo. Para UNFPA, los datos invitan a mirar más allá de las cifras de natalidad y a centrarse en las condiciones que permiten a las personas tomar decisiones libres e informadas sobre sus vidas, relaciones y familias.

La directora ejecutiva de la agencia, Diene Keita, señala en el prólogo del informe que no se trata de tomar decisiones por los jóvenes, sino de garantizar que tengan la autonomía, las oportunidades y el apoyo necesarios para decidir por sí mismos.

El informe advierte que sus resultados no son estadísticamente representativos de las poblaciones nacionales, ya que se basan en jóvenes adultos conectados a internet. Aun así, ofrece una de las miradas comparativas más amplias hasta la fecha sobre lo que los jóvenes quieren para su futuro y lo que sienten que se interpone en su camino.

América Latina: deseos frustrados y barreras estructurales

En países como México, Brasil, Colombia y Argentina, las tasas de fecundidad han caído por debajo del nivel de reemplazo, algo que tradicionalmente se atribuía a un “cambio cultural” pero que, de acuerdo con el informe, en realidad se debe a la falta de condiciones propicias.

“Las cifras muestran que vastos sectores de la población quieren formar familias, pero no pueden”, afirmó la directora ejecutiva del UNFPA.

“La verdadera crisis es de falta de opciones, no de falta de deseo”, explicó Natalia Kanem.

Los hallazgos del estudio mostraron que:

  • Más del 50% de los encuestados identificó razones económicas como el principal obstáculo para tener hijos
  • Uno de cada cinco encuestados reportó haber sido presionado a tener hijos sin quererlo, evidenciando la persistencia de normas sociales coercitivas
  • Uno de cada tres adultos dijo haber experimentado un embarazo no intencional
  • El 11% citó la carga desigual del cuidado como una razón para no ampliar su familia
  • El 40% de las personas mayores de 50 años lamenta no haber tenido el número de hijos que deseaba

En América Latina, donde los sistemas de protección social son débiles y el acceso a servicios de salud reproductiva es desigual, estas cifras cobran mayor peso.

Swisslatin / ONU Noticias (17.07.2026)