
Con motivo de la conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar en Argentina, la organización Jardín de los Desaparecidos (Jardin des Disparus, su nombre en francés), con sede en la comuna de Meyrin, del cantón Ginebra, Suiza, llevará a cabo mañana sábado, 28 de marzo 2026, desde las 17 horas, un acto en dicho Jardín que será de reencuentros y cultura. La dirección de la ceremonia es en el Jardín de los Desaparecidos, Rue de la Golette 17, 1217 Meyrin.
Luego el reencuentro cultural será, a partir de las 18hrs, en la «Maison de Vaudagne». Actuará la cantante popular Carolina Acuña – La Coral Matices – Los Paraguas del Olvido – Bo Candombe – Silouetazo – Algunos invitados sorpresas – Lecturas – Exposiciones – Bebidas y Choripanes a precios razonables. La entrada es gratuita.
El Jardín de los Desaparecidos fue inaugurado por más de veinte asociaciones, agrupadas bajo la denominación «Jardín de los Desaparecidos», y el Ayuntamiento del municipio de Meyrin, ante 500 personas. A continuación, se ofreció un concierto (Mosaïque de David Chappuis) y una representación de danza-teatro, «Maria Mar», a cargo del taller Antichambre dirigido por Silvia Hodgers en el teatro Forum Meyrin, así como una exposición de Anahy Gajardo Muñoz, «Reflexiones de la memoria sobre la desaparición forzada de personas».
El 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina. El golpe de Estado encabezado por las Fuerzas Armadas derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, instaurando una dictadura que se autodenominó «Proceso de Reorganización Nacional». Al cumplirse medio siglo de aquel quiebre institucional, la sociedad argentina se sumerge en un ejercicio de introspección profunda sobre las cicatrices que el terrorismo de Estado dejó en el tejido social, político y económico del país.
Durante este período, se implementó un plan sistemático de represión que resultó en la desaparición forzada de 30.000 personas, según los registros de los organismos de derechos humanos. La existencia de centros clandestinos de detención, la tortura generalizada y la apropiación ilegal de niños nacidos en cautiverio definieron una metodología de terror que buscaba desarticular cualquier forma de militancia o disidencia política. Este aniversario no solo recuerda a las víctimas, sino que reafirma el compromiso con la justicia que ha caracterizado la transición democrática argentina.
En el plano económico, la dictadura impulsó una transformación radical que desmanteló gran parte del aparato industrial nacional. Bajo la tutela de políticas neoliberales extremas, se fomentó la especulación financiera y se produjo un endeudamiento externo masivo cuyas consecuencias se arrastran hasta la actualidad. La brecha de desigualdad se profundizó drásticamente, dejando un modelo de exclusión que alteró permanentemente la estructura socioeconómica del país, debilitando la movilidad social ascendente que históricamente había distinguido a la Argentina.
El legado de las Madres y Abuelas
Un pilar fundamental en la resistencia y en la construcción de la memoria han sido las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Su lucha incansable, iniciada en plena dictadura, se transformó en un referente mundial de defensa de los derechos humanos. Gracias a su perseverancia, se ha logrado la restitución de la identidad de más de 130 nietos y nietas, además de impulsar la anulación de las leyes de impunidad, permitiendo que Argentina sea un ejemplo global en el juzgamiento de crímenes de lesa humanidad en tribunales ordinarios.
«La memoria no es para quedarnos en el pasado, sino para iluminar el presente y construir un futuro donde la dignidad humana sea innegociable.»
A cincuenta años del golpe, el concepto de «Nunca Más» resuena con una vigencia renovada frente a los desafíos contemporáneos. La efeméride sirve para alertar sobre los discursos negacionistas que intentan relativizar los crímenes cometidos y para fortalecer los valores democráticos en las nuevas generaciones. La memoria se consolida así como un proceso dinámico y colectivo, una herramienta esencial para evitar que los errores del pasado se repitan bajo nuevas formas de autoritarismo.
Finalmente, este aniversario invita a reflexionar sobre la calidad de la democracia que se ha construido desde 1983. Si bien Argentina ha logrado mantener la continuidad institucional más larga de su historia, aún persisten deudas pendientes en materia de justicia social e igualdad. Recordar el 24 de marzo de 1976 es, en última instancia, un acto de soberanía y una promesa de libertad, reafirmando que el consenso sobre el respeto a la vida y los derechos fundamentales es la base irrenunciable de la identidad nacional.
Swisslatin / Hernán Dufey / Gemeni (27.03.2026)