
Una nueva nota de la OIT concluye que las prohibiciones de importación pueden desempeñar un papel en la lucha contra el trabajo forzoso, especialmente cuando van acompañadas de políticas que aborden los problemas estructurales subyacentes.
El trabajo forzoso sigue siendo un desafío mundial de gran magnitud. Las estimaciones de la OIT muestran un aumento del número de personas afectadas, así como de los beneficios ilícitos generados por esta práctica. En respuesta, varias economías –Estados Unidos, Canadá, México y la Unión Europea– han introducido prohibiciones de importación dirigidas a los bienes producidos mediante trabajo forzoso.
La nota de la OIT, The potential of import bans to address forced labour, examina si las prohibiciones de importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso pueden ayudar a reducir las vulneraciones de los derechos laborales en la economía mundial. A partir de dos estudios de caso, la nota concluye que, en algunos casos, las prohibiciones de importación pueden contribuir a la adopción de medidas correctivas y generar impulso para el cambio. Las pruebas también indican que el diálogo social a nivel empresarial puede ayudar a resolver los problemas que dieron lugar a la prohibición.
Al mismo tiempo, el análisis subraya que las prohibiciones de importación por sí solas difícilmente abordarán los factores estructurales que impulsan el trabajo forzoso. Destaca la importancia de medidas complementarias –entre ellas una regulación laboral eficaz, el diálogo social y la participación de los actores locales– y hace un llamado a seguir investigando para comprender mejor los efectos de las prohibiciones de importación sobre los trabajadores y las empresas en distintos contextos.
Swisslatin / OIT Prensa (10.02.2026)