
A partir de hoy, 6 de febrero y hasta el 22 de febrero, la llama olímpica ilumina el cielo del icónico estadio de San Siro, el mundo entero dirige su mirada hacia el norte de Italia. Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 no solo marcan el regreso del olimpismo de invierno a tierras italianas tras veinte años, sino que se presentan como la edición más ambiciosa y descentralizada de la historia, uniendo la sofisticación urbana de la capital de la moda con la tradición alpina de los Dolomitas.
Bajo el lema «Sogniamo Insieme» (Soñamos Juntos), esta edición rompe esquemas al extenderse por más de 22,000 kilómetros cuadrados, involucrando a las regiones de Lombardía y Véneto, además de las provincias autónomas de Trento y Bolzano. Por primera vez, una ceremonia de apertura verá a un estadio de fútbol de clase mundial transformarse en un teatro de hielo, donde más de 80,000 espectadores darán la bienvenida a los atletas en una celebración que promete fusionar la tecnología de vanguardia con la rica herencia cultural del Renacimiento.
En el plano deportivo, la gran novedad de este año es el debut oficial del esquí de montaña (Skimo), una disciplina que regresa al programa olímpico para poner a prueba la resistencia extrema de los atletas en los ascensos y su destreza técnica en los descensos de Bormio. Con esta incorporación, el programa alcanza un total de 16 disciplinas distribuidas en ocho deportes principales, que incluyen desde el clásico esquí alpino y el patinaje artístico hasta los vertiginosos eventos de skeleton y snowboard.
La competencia por la gloria será más intensa que nunca, con un récord de 116 eventos con medalla de oro en juego. Esta cifra supera los 109 de la edición anterior, reflejando el compromiso del Comité Olímpico Internacional (COI) con la igualdad de género y la inclusión de nuevas modalidades mixtas en biatlón y esquí de fondo. En total, se repartirán más de 340 medallas entre los tres primeros clasificados de cada prueba, en un calendario que se extenderá hasta el 22 de febrero.
La participación global también ha alcanzado niveles históricos. Aproximadamente 3,500 atletas provenientes de 93 comités olímpicos nacionales han aterrizado en las diversas villas olímpicas. Mientras potencias tradicionales como Noruega, Canadá y Estados Unidos buscan liderar el medallero, la presencia de naciones con menos tradición invernal, como Arabia Saudita, Kenia e India, subraya el esfuerzo de globalización de los deportes de nieve. España, por su parte, llega con una delegación sólida liderada por figuras como Queralt Castellet en snowboard.
Uno de los mayores atractivos de estos Juegos es, sin duda, el regreso de las estrellas de la NHL al torneo de hockey sobre hielo. Tras doce años de ausencia, figuras de la talla de Connor McDavid (Canadá) y Auston Matthews (EE. UU.) buscarán el oro en el nuevo Palaitalia Santa Giulia de Milán. Este retorno ha generado una expectación sin precedentes, agotando las entradas para las fases finales meses antes del inicio y devolviendo al hockey olímpico el nivel de «Dream Team» que los aficionados tanto añoraban.
El despliegue logístico es igualmente impresionante. Mientras que Milán será el corazón del hielo (patinaje y hockey), las montañas de Cortina d’Ampezzo recibirán el esquí alpino femenino y las pruebas de trineo. Bormio se convertirá en el «templo de la velocidad» para los hombres en la legendaria pista Stelvio, y el valle de Livigno será el epicentro del freestyle y el snowboard. Esta dispersión geográfica ha sido el mayor reto para los organizadores, quienes han implementado un sistema de transporte sostenible para conectar los distintos clústeres.
La sostenibilidad ha sido el pilar fundamental de la candidatura italiana. A diferencia de ediciones pasadas marcadas por construcciones faraónicas, Milán-Cortina 2026 utiliza un 90% de infraestructuras ya existentes o temporales. Ejemplo de ello es el uso del Anfiteatro de Verona, que tras milenios de historia, servirá como el majestuoso escenario para la ceremonia de clausura, conectando el pasado romano con el futuro del deporte en una imagen que dará la vuelta al mundo.
En cuanto a los favoritos, los analistas apuntan a Noruega para repetir su dominio en el medallero general, gracias a su hegemonía en el esquí de fondo y el biatlón. Sin embargo, Italia, como anfitriona, espera su mejor actuación histórica con estrellas locales como Sofia Goggia en descenso y Arianna Fontana en pista corta, quienes contarán con el apoyo incondicional de los tifosi en cada jornada.
Los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026 no son solo una competición; son una declaración de intenciones sobre cómo deben ser los megaeventos en el siglo XXI: respetuosos con el medio ambiente, integrados en la vida urbana y profundamente conectados con la naturaleza. A partir de pasado mañana, el silencio de los Alpes se romperá con los vítores de miles de aficionados, dando comienzo a 16 días de magia, esfuerzo y gloria olímpica.
Swisslatin / Hernán Dufey / Gemeni (06.02.2026)